1 nov 2010

Pop brasileño en un show con final feliz


 
Fotos: Mariana Wigdorovitz

Jueves 28 de octubre de 2010 | Publicado en edición impresa 

Ciclo MUBA. Espectáculo musical a cargo de Jorge Vercillo (voz, guitarras), acompañado por André Neiva (bajo), Claudio Infante (batería) y Glauton Campello (teclados). Teatro ND/Ateneo. Nuestra opinión: buena.
Cuando ya había pasado "Que nem maré", su hit más esperado (y más festejado), media platea seguía bailando en los pasillos del ND/Ateneo y ya se avecinaba la despedida, Jorge Vercillo arrancó con "Final feliz". Era natural. Durante los casi noventa minutos de show, el cantante y compositor carioca había estado compartiendo sus mensajes musicales colmados de buenas ondas. Y la canción que alguna vez grabó con Djavan (influencia más que notoria en casi todo su trabajo, cuestión de timbre, de ritmos y de métricas), resultaba el cierre más adecuado. Nadie insistió por otros bises: la entrega del artista había sido tan notoria como la alegría que le iluminaba la cara al percibir el eco que sus canciones hallaban en la platea, en la que era perceptible la presencia de unos cuantos compatriotas suyos.
Aunque tiene un disco recién editado -que aspira a retratarlo tal cual es y cuáles son sus preocupaciones actuales, de la ecología a la vida extraterrestre-, Vercillo prefirió, con buen criterio, intercalar apenas cinco títulos de esa nueva cosecha en medio de una suerte de síntesis representativa de su trayectoria hasta el presente. Si lo que mejor impresionó de esa producción flamante (el álbum se titula DNA e inaugura su relación con Sony) fue "Ha de ser", bella balada que en el disco cuenta con el aporte de Milton Nascimento, también tienen su atractivo "Arco iris", con perspectivas de hit y un aderezo salsero; el afropop de "Quando eu crescer", que incluye sectores cantados en un dialecto angolano, y "Verdade oculta", con sus ambiciosas reflexiones volcadas sobre el molde más o menos tradicional de un samba. Algunos de esos temas le dan la excusa para hacer un par de justificadas citas de Caetano: "Um índio" y "Terra".
Universal y ecológico La sombra de Djavan no se ha desvanecido del todo; quizá por eso Vercillo sigue abriéndose a otros ritmos que lo aparten del formato que le dio tantos éxitos y que inevitablemente remite al artista alagoano. Aquí, hubo un poco de reggae con "Himalaia" (de su segundo álbum); una melodía romántica ("Sensivel demais") que él casi había olvidado y le reclamaron cuando estuvo cantando en el interior paulistano, y en general un pop liviano fácilmente entrador, textos que siempre prefieren cantarles a las cosas bellas de la realidad y cuando reclaman algo, apuntan al respeto por la naturaleza y el cuidado del planeta.
El público agradece el fresco desempeño del artista en el escenario, su buen oficio de cantor (que luce especialmente en "Fénix"), la corrección del trío que lo acompaña y en especial las buenas ondas y las melodías pegadizas. Así, canta espontáneamente con él y cuando el ritmo lo pide, sale a bailar.
Era lógico que un encuentro así tuviera su correspondiente final feliz.

Fernando López 

La Nación 
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1319112

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